sábado 4 de julio de 2009

Ah, la complicidad!

La complicidad nos hace libres. Delante de mi Pepe, felizmente recuperado, me siento capaz de cualquier cosa.
Soy esa bailarina exótica, cargada de abalorios y de desvergüenza, que menea todo su cuerpo al ritmo de una música cadenciosa y que se contonea, sexy y despiadada, mientras hacer ver que se quita una prenda, pero no…
Soy esa bailarina magnética que le mira a los ojos y sigue contoneándose y le sonríe y baila girando sobre sí misma a la vez que mueve sus caderas.
Soy esa bailarina enigmática que libera un hombro y luego lo vuelve a cubrir.
Soy esa bailarina lujuriosa que sin pestañear se despoja de su blusa y la lanza con suave picardía a sus manos.
Soy esa bailarina experta que lanza su falda y se da cuenta, con horror, que ha ido a caer en el cuenco de agua del gato.
Soy esa bailarina con recursos que da una patada a la falda y consigue sacarla de forma airosa de su trampa.




Soy esa bailarina poderosa que sigue bailando mientras las prendas van cayendo, lentamente, al ritmo de sus caprichos.
Soy esa bailarina fuerte y segura de sí misma que deja caer lentamente el tanguita de perlas al suelo y queda totalmente desnuda delante de su amante: expectante, sensual, excitada.
Soy esa bailarina traviesa que le hace notar que no está totalmente desnuda ya que lleva los pezones decorados y sigue luciendo sus zapatos de tacón.
Mientras, la música sigue sonando y lo atraigo hacia mí.

En fin, esa soy yo.


P.D. Después le conté a Pepe lo que me pasó con la falda y nos partimos de la risa ¡Ah, la complicidad!
P.D.2. Antes de iniciar mi baile sensual me empapé de saber striptisero leyendo este artículo de La Maleta Roja sobre cómo hacer un strip tease: Clasificado S de Strip tease

viernes 3 de julio de 2009

Por Mario




Nunca he sido muy aficionada a la poesía. De hecho, creía que no me gustaba, pero la redactora de La Maleta Roja, entusiasta del género, se empeñó en regalarme poesías que me podían gustar.

Por ella conocí a Mario Benedetti, que murió en mayo (este no es un blog de actualidad, menos mal).
Entre las muchas poesías que me gustan de él, quizá una de las que más me llegan es ésta, con su habitual mezcla de cotidianeidad y maravilla poética.

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

viernes 26 de junio de 2009

Los hombres "pareja de..."

Son una mina y a veces los desaprovechamos intentando que nos sirvan para todo (o que nos sirvan en todo).

Hay hombres que tienen talento para acompañar en las compras, hombres con los que se puede ir al cine a ver cualquier película, hombres que están al día de todas las nuevas series americanas y de cualquier frikería al alza y que son una fuente inagotable de información, hombres que son buenos compañeros de viaje, chicos con los que es genial salir con la moto los sábados o domingos, hombretones para salir de excursión y a patear, sibaritas con los que explorar restaurantes…

Son los "hombres pareja de…" "lo que sea" o, si la relación de simbiosis en una afición no es completa ni exclusiva "Colegas de…" (cada una que explore sus aficiones o habilidades para encontrar los que le son propios).

En el momento en que intentamos traspasarlos a otro campo o sector de actividad, creamos momentos complicados, tensos y agobiantes y, en general, nos equivocamos y fastidiamos la relación.
Es peor aún si confundimos la complicidad que tenemos en alguna afición con el enamoramiento o el amor y pretendemos establecer una relación con ellos… Porque no funcionará.



Los "hombres pareja de…" sólo sirven para una única actividad. Pero es magnífico y esplendoroso, ¿por qué queremos complicarnos la vida haciéndolos multitarea o polivalentes o comprándolos del todo e intentándolos llevar a casa

Ahora me he apuntado a clases de salsa. Estoy buscando pareja de baile porque, de momento cada clase se convierte en una aventura para conseguir alguien con el que bailar y, cuando termina la clase, ya no puedo bailar con nadie.

Las parejas de baile que hay ya formadas son bastante monógamas, aunque alguna vez los hombres sacan a bailar a otras chicas. Como, de momento, tengo poca idea de salsa, no tengo ni pareja de baile ni tampoco me sacan a bailar.
Porque esa es otra: son los chicos los que sacan a bailar a las chicas. Creo que me atrevería casi sin problemas a sacar a bailar a un hombre, pero eso me convertiría en la rara del grupo y no quiero entrar con tan mal pie. ¡Ay! Hay momentos en los que intentar ser consecuente con las ideas de una (¡igualdad! ¡igualdad de oportunidades y de iniciativas!) no es nada rentable.

Tengo en perspectiva una pareja de baile que baila muy bien y me puede dar clases particulares avanzadas. Falta consolidar, sin malentendidos, nuestra relación, porque si él quiere algo más, no podremos ser pareja danzarina. O sí, pero a costa de mantener un equilibrio entre sus (vanas) esperanzas y los No que va a cosechar de mí para algo que no sea bailar.


¡Ah “los hombres pareja de…”. Su cometido es proporcionarnos momentos de felicidad y placer sin complicaciones ni exigencias. Y entre uno y otro “hombre pareja de…” la vida pasa más entretenida y divertida.
De hecho, casi mejor tener varias parejas, una para cada cosa, en lugar de pretender que un único hombre satisfaga todas nuestras facetas e inquietudes. ¡Smuak!

jueves 18 de junio de 2009

Los hombres coqueteo

Pensando por mí misma me he dado cuenta de algo. ¿Por qué no puedo simplemente coquetear con un hombre que me gusta algo pero no lo suficiente para concretar nada o para llevármelo al huerto?

¿Por qué tenemos esa obsesión con avanzar en las relaciones? Los hombres coqueteo sirven para que una se sienta bien y sonría y sea simpática y algo atrevida y luego pase a otra cosa. Hasta el día siguiente que te lo vuelves a encontrar y vuelves a coquetear.
Es una forma genial de empezar al día.



Me doy cuenta de que muchas veces es por no desairarlos o por no hacerles daño. ¡Pero bueno! Si ellos prueban y prueban y vuelven a probar y, además, están más que acostumbrados a las negativas de todo tipo.
Me apunto a los hombres coqueteo, ¡Viva los hombres coqueteo!

Como una mujer decidida, esta mañana he pasado por delante de la obra para ir a la panadería. Me he encontrado a Mister Marruecos (si yo estoy agazapada tras las cortinas como dice Nena, él estaba agazapado tras una ventana a medio construir y ha salido corriendo hacia mí en cuanto me ha visto). Hemos hablado, sonreído y flirteado.

Cuando yo lo he decidido, le he sonreído de forma más cálida –en el mejor estilo de Laura, mi fuente de inspiración- y me he ido a la panadería con el ánimo y el espíritu ligeros y alborozados.

P.D. No sólo he comprado pan, también he comprado cruasanes de chocolate, ¿queréis?
P.D.2. Todo el mundo tendría que poner un hombre o una mujer coqueteo en su vida y tenerlo disponible en cualquier momento o casi.
P.D.3. Entre los cruasanes de chocolate y el flirteo de esta mañana me da miedo sufrir un ataque de alegría salvaje o un coma gozoso o algo así.

miércoles 17 de junio de 2009

Ya como pan...

Aunque todavía no me atrevo a pasar con normalidad por delante de la obra (¿estaré desarrollando algún tipo de paranoia?), se me ocurrió que el fin de semana no trabajan y, por tanto, hice acopio de pan.

Si no fuera tan patético, me regocijaría de mi astucia... (parece mentira que una asesora de La Maleta Roja hecha y derecha como yo tenga estos ataques de timidez ay).